CHEMSEX “orgías de alto riesto o copulación sin descanso”

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En los últimos meses ha crecido la preocupación entre los profesionales por la llegada a España de una nueva moda llamada CHEMSEX o “Cópula sin descanso”.

Esta nueva práctica consiste en practicar sesiones de hasta 72 horas de de sexo sin control acompañada del consumo de todo tipo de drogas.
El término Chemsex es una palabra inglesa que proviene de la combinación de dos vocablos Chem “químicos” y sex “sexo”.

Su origen se sitúa en Inglaterra, donde este fenómeno se lleva estudiando desde el año 2012. Los estudios mantienen que las personas que practican este tipo de fiestas tienen dos perfiles: jóvenes y adultos a partir de los 40 años.

Como ya se ha comentado anteriormente son prácticas sexuales sin descanso potenciados por el consumo de diversas drogas y sustancias químicas. Estas prácticas sexuales se prolongan a través del tiempo favorecido por el consumo de estos estupefacientes.

Las alarmas se han disparado cuando el “British Medical Journal” ha dedicado una editorial a esta nueva práctica de Chemsex.

Este tipo de encuentros, normalmente, son convocados a través de aplicaciones móviles. En España se están dando fundamentalmente en Madrid y Barcelona, donde se han encontrado un gran número de seguidores.

Los testimonios de sus participantes explican que su procedimiento consiste en que una vez cerradas las citas estas personas son citadas para pasar juntos el fin de semana. Primero quedan en un bar o discoteca para tomar las primeras copas y las primeras dosis de estupefacientes. Tras el consumo inicial en los bares o discotecas la fiesta se traslada a la casa del convocante y se practica el sexo sin descanso durante al menos 72 horas.

Las sustancias consumidas más destacadas son el cristal, la mefredona y GHB. (PONER ENLACES) El cristal y la mefredona para incrementar el ritmo cardíaco e impulsar la sensación de euforia y agitación sexual. El GHB es usado como potente desinhibidor y analgésico.

Con el consumo de estas sustancias se obtienen beneficios tanto físicos como psicológicos.

Algunos usuarios han declarado usarlas para manejar los sentimientos negativos, como la falta de confianza y la baja autoestima.

Los efectos secundarios que tienen este tipo de prácticas pueden llegar a ser devastadores para la salud. El artículo publicado por el British Medical Journal explica que la mefredona y el cristal pueden crear una dependencia psicológica muy fuerte. El GHB crea una dependencia fisiológica.

Una de las consecuencias más típicas de esta práctica son los “días perdidos”, como consecuencia de no dormir ni comer durante 72 horas, con unas consecuencias devastadoras sobre el organismo y la salud.

El problema más grave consecuencia de estas prácticas es que se multiplican las posibilidades de contagio sexual como el SIDA y la Hepatitis C.

Otra de las consecuencias afecta a la calidad de las relaciones, ya que si se delega demasiado en las sustancias psicoactivas para satisfacer estas necesidades puede llegar a tener problemas de dependencia.

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